¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Estamos acostumbrados a evaluar los contenidos factuales o conceptuales, es decir a la capacidad memorística de los estudiantes, evaluamos para darle una calificación (evaluación sumativa), en vez de privilegiar la evaluación formativa o la autoevaluación y esto se da porque el alumno está acostumbrado a recibir siempre una calificación, poco hemos hecho para hacerlo comprender que el aprendizaje es un reto, un desafío, poco hemos hecho para activar su curiosidad y creatividad, los estudiantes no le encuentran sentido a la escuela o asisten porque los obligan, porque muchas veces prefieren estar mejor en la escuela que en la casa, tal parece que la escuela es sólo un requisito, ya que tampoco existe vinculación de la escuela con el sector productivo. La escuela se volvió una enorme guardería de adolescentes. Pero la situación de que quien sabe memorizar más es una persona más preparada, lo vemos inclusive reflejado en la televisión con programas como el rival más débil y un programa de concurso para los niños de primaria Todo el mundo cree que sabe y esto muestra en parte la idea que tenemos los mexicanos de la educación: el estudiante es una máquina que graba información.
Con la implementación de las reformas el docente no sólo debe abarcar los conocimientos factuales, sino también las procedimentales y las actitudinales de manera efectiva y equilibrada, puesto que el aprendizaje por competencias implica el saber, saber ser y saber hacer. Pero a los docentes aún nos ha costado trabajo evaluar bajo estos términos, puesto que es algo nuevo, complejo y tantas variables a veces se nos escapan de las manos varios detalles.
Por otro lado cuando hablamos de aprendizaje conceptuales, esto no se puede dar de la noche a la mañana, puesto que esto tiene que activarse una determinada cantidad de veces, vincularse con el entorno, con otras asignaturas, además los alumnos cuentan con sus propios conocimientos previos que muchas veces son erróneas y para que esto sea sustituido por principios científicos tiene que pasar por ciertos procesos cognitivos y tiempo. Por lo tanto la evaluación debe ser más integral y de acuerdo a los objetivos de la institución o del país.
Estamos acostumbrados a evaluar los contenidos factuales o conceptuales, es decir a la capacidad memorística de los estudiantes, evaluamos para darle una calificación (evaluación sumativa), en vez de privilegiar la evaluación formativa o la autoevaluación y esto se da porque el alumno está acostumbrado a recibir siempre una calificación, poco hemos hecho para hacerlo comprender que el aprendizaje es un reto, un desafío, poco hemos hecho para activar su curiosidad y creatividad, los estudiantes no le encuentran sentido a la escuela o asisten porque los obligan, porque muchas veces prefieren estar mejor en la escuela que en la casa, tal parece que la escuela es sólo un requisito, ya que tampoco existe vinculación de la escuela con el sector productivo. La escuela se volvió una enorme guardería de adolescentes. Pero la situación de que quien sabe memorizar más es una persona más preparada, lo vemos inclusive reflejado en la televisión con programas como el rival más débil y un programa de concurso para los niños de primaria Todo el mundo cree que sabe y esto muestra en parte la idea que tenemos los mexicanos de la educación: el estudiante es una máquina que graba información.
Con la implementación de las reformas el docente no sólo debe abarcar los conocimientos factuales, sino también las procedimentales y las actitudinales de manera efectiva y equilibrada, puesto que el aprendizaje por competencias implica el saber, saber ser y saber hacer. Pero a los docentes aún nos ha costado trabajo evaluar bajo estos términos, puesto que es algo nuevo, complejo y tantas variables a veces se nos escapan de las manos varios detalles.
Por otro lado cuando hablamos de aprendizaje conceptuales, esto no se puede dar de la noche a la mañana, puesto que esto tiene que activarse una determinada cantidad de veces, vincularse con el entorno, con otras asignaturas, además los alumnos cuentan con sus propios conocimientos previos que muchas veces son erróneas y para que esto sea sustituido por principios científicos tiene que pasar por ciertos procesos cognitivos y tiempo. Por lo tanto la evaluación debe ser más integral y de acuerdo a los objetivos de la institución o del país.